TEA en Niños

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¿Qué es el TEA en Niños?

Las siglas TEA corresponden a Trastorno del Espectro Autista. Se trata de un trastorno del neurodesarrollo de origen neurológico que aparecen sus primeras manifestaciones desde que nace el bebé o en sus primeros meses de vida. Asimismo, implica una evolución anormal del crecimiento y del desarrollo del sistema nervioso en general. Los signos del TEA se van manifestando a medida que el individuo crece y va desarrollándose.

Las áreas que más se ven afectadas en este trastorno son las que se encuentran en contacto con la comunicación y el procesamiento de la información. Habilidades como la interacción social y/o las herramientas comunicativas verbales y no verbales.

Niño con TEA trabajando con logopeda

Igualmente, puede dar lugar a conductas, intereses y actividades estereotipadas. Un ejemplo de actividades estereotipadas pueden ser actividades simples repetitivas o rituales repetitivos muy elaborados causadas por la resistencia al cambio.

Otros signos que pueden aparecer con el TEA, son los movimientos repetitivos cuando desarrollan signos de ansiedad, conductas de agitación o rabietas, conductas autolesivas, inatención cuando la actividad no les resulta interesante, entre otras.

Cabe destacar que cada individuo es diferente y cada persona con TEA también, de ahí la importancia de conocer bien al paciente para satisfacer sus necesidades y conseguir su máxima motivación.

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Causas del TEA en Niños

Ha habido diferentes teorías a lo largo del tiempo que han justificado la aparición del trastorno durante largos periodos de tiempo pero, con posteriores estudios e investigaciones se ha demostrado que carecen de credibilidad por falta de demostración científica. Algunos ejemplos inciertos del origen del TEA en niños son la ausencia de demostración de amor por parte de los progenitores al bebé o la vacuna triple vírica, entre otras.

Existen muchas variables de naturaleza diversa que pueden estar relacionadas con su aparición. Entre ellas, podemos encontrar la importancia de la influencia ambiental, presencia de alteraciones genéticas o cromosómicas, posibles trastornos bioquímicos, alteraciones anatomofuncionales o fisiológicas causantes de trastornos cognitivos, etc. Son algunas de las variables que se siguen investigando en la actualidad para encontrar el origen del TEA en niños.

 Haciendo hincapié en las anomalías de origen biológico en este trastorno, se han descubierto alteraciones funcionales en diferentes lóbulos del cerebro, de la corteza cerebral e incluso de estructuras internas cerebrales. Otra de las alteraciones anatomofuncionales podría evidenciarse en el tamaño del cerebro ya que, se han descubierto diferencias en sujetos con TEA mostrando un tamaño mayor en comparación a pacientes sin TEA.

Asimismo, la influencia genética en este trastorno radica en el incorrecto funcionamiento de los genes que se encargan de la formación del sistema nervioso central entre el tercer y séptimo mes de embarazo.

Por último y no menos importante, hay estudios que hacen referencia a determinados neurotrasmisores cerebrales como factores influyentes en el desarrollo del TEA en niños. Por ejemplo, refieren el aumento considerable de serotonina, el exceso de péptidos-opiáceos endógenos o la elevada cantidad de dopamina en determinadas áreas cerebrales.

Actualmente, se sigue estudiando el origen de este trastorno, ya que se considera un gran desconocido a pesar de la abundante información que a día de hoy tenemos a nuestro alcance.

Tipos de TEA

Hasta el año 2013, en el Manual DSM-IV-TR clasificaba bajo el título de Trastornos Generalizados del Desarrollo: el Trastorno Autista, Trastorno de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil, Trastorno de Asperger y el Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. A partir de la renovación de dicho Manual, que se publicó en 2013, el DSM-5 agrupa todos los cinco trastornos anteriormente descritos bajo la única etiqueta diagnostica de Trastorno del Espectro Autista.

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    Evaluación y Tratamiento

    La evaluación y diagnóstico del TEA parte de la dificultad en la comunicación e interacción social. Los síntomas deben estar presentes o manifestarse en un periodo de desarrollo temprano. Asimismo, estos síntomas provocan un deterioro muy importante en el ámbito social, laboral u otros relevantes en la vida cotidiana. Por ello, debemos darle importancia al trabajo continuado de estas áreas vitales desde edades muy tempranas para evitar al máximo posible o ralentizar su deterioro.

    Las alteraciones más relevantes en el TEA afectan a la vida social, al lenguaje y la comunicación. Estos tres ámbitos influyen directa e involuntariamente en el desarrollo del pensamiento y de la conducta. Como podemos comprobar, estos tres ejes fundamentales están íntimamente relacionados y son parcialmente dependientes los unos de los otros para un desarrollo adecuado de la persona desde el nacimiento.

    Conseguir que el niño les cuente a sus amigos por qué está contento o qué cosas le han feliz es uno de mis objetivos.

    La logopedia ayuda a desarrollar el lenguaje y a permitir la comunicación verbal y no verbal en personas con TEA desde que empieza a construirse y desarrollarse el pensamiento. Cuando el desarrollo del lenguaje no es posible, desde edades muy tempranas la logopedia establece, mediante sistemas alternativos y aumentativos, un sistema de comunicación para conseguir que el niño sea capaz de expresar y comprender las demandas propias y del entorno. Para ello, es imprescindible realizar un estudio y valoración de las características, intereses, motivaciones y necesidades individuales del paciente.

    Puedes informarte de más enfermedades, en la sección Logopeda Infantil Alicante.

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