Hoy es el Día internacional del Síndrome de Asperger y celebramos este día en honor a las personas que sufren este síndrome tan escuchado, pero a la vez tan desconocido, más allá de lo que vemos en películas o series de televisión.

Todxs conocemos el término “autismo” y solemos encajar este síndrome dentro del autismo. Pero, ¿cuál es la clasificación real y qué es?

Clasificación del Síndrome de Asperger

Antes de empezar debemos aclarar algunos aspectos importantes. Entendamos que las siglas TEA corresponden a Trastorno del Espectro Autista. En este sentido, se trata de trastorno del neurodesarrollo que muestra sus primeras manifestaciones durante los primeros meses de vida del bebé. Además, se caracteriza por un desarrollo anormal del sistema nervioso del bebé. Estas manifestaciones que comienzan durante la etapa temprana van aumentando a medida que el bebé crece y de desarrolla.

Niño en terapia de logopeda hablando.

Las clasificaciones de todos los trastornos han ido modificándose con el paso de los años. Hasta el año 2013, en la clasificación descrita en el Manual DSM-IV-TR, el Síndrome de Asperger era un Trastorno Generalizado del Desarrollo junto con el Trastorno Autista, Trastorno de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil y el Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. 

Durante el año 2013, se publicó el Manual DSM-5. Este manual cambió la clasificación anterior. La nueva clasificación descrita en el DSM-5 agrupa a todos los trastornos anteriormente mencionados dentro de la etiqueta de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Por este motivo, desde el año 2013, pasó a ser un subtipo de Trastorno del Espectro Autista. 

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

Explicada la clasificación, me gustaría contaros un poco sobre este Síndrome tan especial. Las personas con este síndrome presentan importantes dificultades en la interacción social y muestran patrones de conducta, interés y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados. El lenguaje es menos probable que esté afectado e incluso pueden tener un desarrollo normal del mismo. Es importante destacar que, cada niño o niña son únicos y no podemos hacer una regla estricta. Cada caso es diferente y la definición no es la verdad absoluta. De ahí la importancia de una valoración adecuada adaptándonos a las características individuales.

Mujer con apoyada sobre su mano mirando de perfil.

El Síndrome de Asperger se describió en Alemania, y al fin se contempló una alternativa diferente, a pesar de tener algún rasgo común al autismo propiamente dicho descrito por Kanner.

Hans Asperger mencionó los rasgos de este síndrome y destacó la dificultad que les acompaña, en la mayoría de ocasiones, afectando la comprensión del aspecto social, relacional y a la hora de integrarse en un grupo

Características de las personas con el Síndrome de Asperger

Asperger no solo se basó en sus dificultades, también describió la especial originalidad de pensamiento que poseen estas personas. Destacando sus obsesiones, preferencias o incluso palabras. Pudiendo llegar a ocasionar situaciones divertidas ya que para el resto de personas pueden dar la apariencia de ser “sabios locos” o incluso un poco “pedantes” por el vocabulario que utilizan.

La falta de contacto visual es otra de las cualidades características descritas en este síndrome. Las claves del contacto visual para la comunicación son imprescindibles a la hora de comprender el mensaje de forma eficaz. Esta ausencia junto con la dificultad para mantener contacto social, les hace parecer fríos y mantener poco acercamiento hacia el resto de personas. 

Niño con capucha en terapia de logopeda.

En el lenguaje muestran problemas a la hora de comprender las variaciones en la prosodia de los mensajes. Por ejemplo, cuando estoy contento y mi mensaje transmite alegría, cuando estoy gastando una broma, usando ironía, sarcasmo, etc. no logran comprenderlo. Por ello, la comunicación se ve afectada ya que no logran recibir el mensaje con la intencionalidad que el emisor quiere transmitir. 

Otras características del síndrome son movimientos estereotipados (movimientos repetitivos sin ninguna finalidad), dificultades para interiorizar algunos aprendizajes, temas de conversación repetitivos, consiguen gran aprendizaje en algunas áreas o de algunos temas de interés para ellxs, etc.

El problema en la adquisición del lenguaje en personas con este síndrome aparece en el área de pragmática. Se trata del aprendizaje (inconsciente) de los aspectos relacionados con el uso y las circunstancias del lenguaje. Por ejemplo, cuando debemos hacer un comentario y cuando resulta desafortunado, en qué contexto usar unas palabras exactas y en cual no debemos hacerlo… Este aspecto es esencial para nuestra vida social y se aprende a medida que vamos creciendo y comprendiendo la vida en todas sus vertientes. La comprensión social es indispensable para el aprendizaje pragmático del lenguaje.

¿Qué relación tiene la logopedia con las personas con Síndrome de Asperger y cómo puede ayudar?

Lo importante y relacionado con mi trabajo viene ahora. La definición de los diferentes síndromes o trastornos ajenos a cómo la terapia logopédica les puede ayudar, no nos dice nada. Sin embargo, cuando empezamos a darle forma a las dificultades del lenguaje características de este síndrome y, sobre cómo podemos ayudarles a que estas disminuyan, empieza a interesarnos.

Logopeda y niña jugando con animales.

Algunas de las alteraciones en el lenguaje características de las personas con este síndrome son:

  • Falta de intención comunicativa.
  • Ausencia de herramientas para la comunicación.
  • Dificultad para la comprensión social y del componente emocional del lenguaje.
  • Dificultades para la interpretación de la prosodia.
  • Posible aparición de ecolalias.
  • Falta de expresión y comprensión de conceptos abstractos.
  • Déficit de vocabulario.
  • Etc.

Estas son algunas de sus manifestaciones en el lenguaje. No siempre están presentes todas ni en la misma intensidad. Es muy importante la evaluación en todos los casos. Como he dicho anteriormente, todas las personas somos diferentes y por ello, un mismo síndrome puede variar completamente sus características de una persona a otra. De ahí, mi hincapié al proceso de evaluación antes de cualquier intervención.

Este proceso nos dará pie a conocer cada una de las características importantes a trabajar. Por ejemplo, lenguaje expresivo y comprensivo (estructuración lingüística, comprensión del mensaje y habla), intención del mensaje, semántica, prosodia, etc. Según el aspecto a trabajar se plantean diferentes objetivos según las características individuales de la persona en cuestión.

¡No se puede trabajar el lenguaje sin saber que aspecto concreto debemos mejorar!

Espero que haya conseguido ampliar toda la información que tenemos sobre este síndrome y que podamos celebrar su día con un poco más de concienciación.

Como siempre, cualquier duda que os haya quedado, estaré encantada de solucionarla.

¡Feliz semana!

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